
Hablar de ese bochorno del mes de agosto, de esos rayitos de sol que se me cuelan por la ventana, de eso que nos alegra el día en invierno...calor.
Otra cosa del calor y de ese sol que pega fuerte es que aquí equivale a que evapora un montón de agua que luego nos cae en forma de lluvia por noviembre. Para mí, eso es lo mejor.
Aunque a veces, cuando cae esa gota fría, maldigo ese maldito calor. Hay inundaciones por su culpa, insolaciones por su culpa, y por su culpa tengo que abandonar mi dibujo para meterme en ese agua llena de algas y colarme entre parasoles para encontrar un metro cuadrado de arena libre.
Yo prefiero la llovizna y las nubes. Ni demasiado calor, ni demasiado frío. Perfecto. Y mucho viento, para que este pelo tan recto se enrosque, se remueva y baile con él.
Sin embargo, la mayoría de los días nublados notas que una tristeza que va con el cielo te invade. Tus fracasos te vuelven a la cabeza, te arrepientes de tus palabras, echas de menos a los que ya no están.
Creo que me gusta que haya calor en realidad. Así no tengo tiempo de pensar en cosas en las que no quiero pensar.

Nos conocimos con siete años. Creo que eramos demasiado tímidos cómo para estar juntos, pues lo único que recuerdo es el beso de despedida que le pegué cuando, a final de curso, se fue.
En los tres años siguientes que pasaron, recibí una carta suya, mientras que yo le mandé tres. Poco a poco, se sumió en el olvido, hasta que me acordé de que tenía un e-mail. Le mandé uno tímido, como amiga, preguntándole si me había olvidado.
Él me dijo que no y que me amaba.
Yo me agarré a él. Necesitaba cariño, mucho cariño. Me hice creer a mí misma que me había enamorado de él. Y le mandé esa mentira que me creí yo misma.
Así pasó un año, plácidamente, con mensajes de amor cada día. Pero cuando se acabó el verano, él dejó de aparecer. Simnplemente, no me contestaba. Yo llegué a creer que era sólo una artilugio de su parte, que me había cojido y me había tirado. Y se lo dije bien alto.
Pero no era así. Su e-mail no funcionaba, su madre había tenido una crisis nerviosa, sus padres se habían divorciado, y yo, le decía eso. Al principio se enfadó, pero luego me pidió perdón. Y yo no quise hacerle daño, además de que aún creía en la ilusión que consistía ese amor.
Pero las dudas se insinuaron en mí. No confiaba como antes, aunque seguía echándole de menos. Mucho.
Este verano vino a mi ciudad. Pasamos un día en amigos, sóloa migos, pese a que me regaló un llavero en corazón. Sólo allí latió más fuerte el mío.
Esa misma noche, soñé con una figura borrosa que no era él. Me hablaba, me consolaba, me conocía, y me hizo abrir los ojos.
Anteayer me armé de valor y le dije la verdad. Me dolió mucho, ver esas palabras que le estaban destinadas, que le iban a herir tanto. Pero lo envié, porque le apreciaba, pero no le amaba.
Y ya notaba que estaba cojida a mi telaraña. Quería por lo menos tener una posibilidad de escapar, de dejarle escapar a él también, de no esperar a que haya pasado tanto tiempo, que se hubiese vuelto demasiado serio. Los hilos eran pegajosos, sí, pero no sólidos. Escaparé. Y podré encontrar esa figura borrosa.
He destruido algo por un sueño, pero no me arrepiento. Prefiero vivir con mis invenciones de buena voluntad, que con lo real y forzada.
Cuando guardé la última noticia, estaba francamente deprimida. Y lo estuve hasta hoy, a las cuatro de la tarde en punto. Me colé en la habitación de mi prima de quince años, recién llegada de su país, y cogí un libro al azar. Se llamaba J'ai commencé par un joint , que creo que es es español Empezé con un cigarillo. Historia real. Clasificado en la categoría documento Y que me ha chocado.
Cuando lo leí, me olvidé de mis problemas y complejos para sumirme en los de Hélène, la protagonista. Habla de su adolescencia. De sus sufrimientos, de su familia separada que silenciaba sus senti mientos, de su olvido de todo ello cuando se emborrachaba, de su fuga, de su vuelta, del descubrimiento de la droga, de como cayó en ella, de los peligros que pasó, de como tuvo que utilizar la delincuencia para conseguir dinero para la heroína, de su vicio, de lo cerca que pasó de la violación varias veces, de su hospitalización voluntaria, de como murieron sus amigos más cercanos, "novios", de su aborto, del médico que le dijo que sólo le quedaban seis meses de vida, de ´su resolución de vvir esto hasta el final, de su cura por ello...y de por fin, su felicidad de querer vivir después de haber rozado la muerte. Ahora tiene dos hijas, Marie y Pauline, y ha escrito esas memorias. Un libro sombrío, que te hace descubrir el horror del mundo a la vez que la felicidad de vivir. Varias realidades se te abren, y acabas con una curiosa sensación. La de luchar por su vida, luchar por sus sueños, que por tu fe se pueden hacer realidad.
Eso es todo. Yo he experimentado esa sensación, y he decidido de seguir su ejemplo en lo de luchar. ¿Para qué deprimirse por algo que no tienes pero que sabes que puedes tener?
Yo encontraré mi sitio. Y si no, me haré un hueco.

Embobada. Así me quede delante de esa poesía. No sé si colgarla aquí, tendría que pedirle permiso al autor, (no, ahora que lo piensono, hay demasiado riesgo para él, es su poesía al fin y al cabo) pero era...muy especial. Voy a soñar con ella esta noche, fantasear con ella frente a la televisión que retransmite algo que no me interesa, pensar en ella...a todas horas.
Su título es El hierro de mi amor. Su calidad, infinita. Su autor, de nombre desconocido pero pródigo. El efecto que me ha hecho, enorme. Y estoy deseando que alguien me dedique a mí algo parecido.
A mí, un bicho raro, una lúnatica.
Noto que los ojos, mis ojos, están llorosos. Quizá es por el ordenador. Quizá por lo que acabo de escribir. No lo sé.
Pero cuanto me gustaría que alguien lo hiciera, que alguien sería capaz de acompañarme al fin del mundo, que alguien me dedique algo así. Pero no pasará. Porque ser una chica de las que les ocurre eso no me es posible. Yo soy alguien que sól sabe soñar.
Estoy demasiado deprimida para continuar. Sólo sé una cosa...
Me ha embobado de verdad.
Yo nunca haré otra cosa que mirar.

Esto será mi pequeño planeta, con cráteres y mares petrificados, simas y abismos; y algún que otro astronauta que venga de visita...
Tuve la suerte de entender el mundo de las letras desde pequeña, por lo que no puedo negar que sé manipularlas bastante bien; aunque tengo muchas cosas que aprender. Pero lo que tengo ahora me permite hablar de lo que siento y escribir mis reflexiones y relatos sin revelar mi identidad.
Para eso he creado este blog. Para no mentir, no tenerme que poner esa máscara a todas horas. Aquí me la quito, y voy cogiendo cada vez un granito de arena de mí, hasta que muestre una personalidad que no sea tan vérsatil. Quizá algunos, al pasarse por aquí, no le presten ni la más mínima atención; otros se pararán y leerán en diagonal, sin saber que decir; mientras que los últimosno entenderán ni la mitad de lo que digo. Cosa probable.
Pero lo importante, para mí por lo menos, es que aprecien leer mis soledades, mis pensamientos, o como sea que se llamen esas cosas que se te pasen por la cabeza.
Ya he creado otros dos blogs, en vano. No puedo describirme a la primera, cometo demasiados errores, intentando decir que no me importa lo que se dice de mí. Y eso es mentira.
En el primero parezco una chica misteriosa, en el otro una fashionvictim. Y yo no soy así. Soy una niña de doce años, delgada y mediana, rubia ,con el pelo delicado y fino, con necesidad de que me apoyen y me comprendan. Con pecas minúsculas en el rostro y ojos demasiado afines a soñar, quiero hablar aquí como si fuese mi planeta, mi refugio, mi luna. ¿Es posible?
Sólo soy una persona con claros y oscuros, angel y demonio, como tantas otras...
Me miro al espejo y veo una chica frágil y con una voluntad de cristal. Cristal...ese es el nombre que me gusta, tan diferente del mío, del que me han bautizado, tan ordinario, duro y férreo...